No lejos de Figeac, Cardaillac exhibe su silueta desde lo alto de su promontorio. Este pueblo ha conservado toda la nobleza heredada de sus señores.

Desde arriba todo es bello

Desde su fuerte cuyas torres redondas y cuadradas han sido conservadas, se adivina la maraña de calles que enlazan casas cubiertas de gres. La Edad Media resurge, aflora detrás de cada piedra. Lejos sin embargo de adormecerse sobre glorias pasadas, Cardaillac vive y vibra en un arrebato que sólo su historia podía darle. ¿Cómo? Navegando sobre esas pequeñas historias cotidianas que encarnan hoy su futuro.

No dejar de :

¡Subir a lo alto de la torre para disfrutar de la vista mágica de los alrededores y comprender el concepto de " musée éclaté" (museo diseminado)! Para ello debe usted empujar las puertas de algunas casas para descubrir siguiendo su inspiración un horno de secado de ciruelas, un secadero de castañas, una escuela, la casa del almadreñero…

Qué ver, aquí :