Un decorado de tarjeta postal

Edificado en nombre del coraje y de la fe, en lo alto de un acantilado que domina las gargantas del río Alzou, este pueblo desgrana sus casas medievales, sus santuarios semitroglodíticos en un decorado de postal. Una postal sí pero llena de encanto, de carisma y de espiritualidad.

Lugar reconocido de peregrinación

Rocamadour es ante todo un lugar reconocido de peregrinación. Desde el siglo XII, atrajo a soberanos y santos de toda Europa. Al aumentar su fama, la pequeña ciudad se cubrió poco a poco de edificios religiosos y de fortificaciones. En el siglo XV, las peregrinaciones pasaron de moda, Rocamadour se adormeció poco a poco. Hubo que esperar hasta 1858 para que debutasen importantes obras de restauración de los santuarios. El estilo neogótico trovadoresco estaba entonces de moda e imprimió su sello en el pueblo.

No puede dejar de ver :

  • La plaza de los santuarios con la basílica Saint Sauveur, la iglesia Saint-Amadour, la capilla Notre-Dame que contiene una estatua de madera de la Virgen Negra y la capilla Saint-Michel.
  • L’Hospitalet, el mirador desde el cual se tiene la vista más bella del pueblo.
  • La calle peatonal, la única calle comercial de Rocamadour. Entre las tiendas, destacan las bellas casas que la jalonan. La casa Hugon (s. XIII - XVII), la casa del Ecu, la casa de la Caretta (s. XIV), el ayuntamiento y los tapices Lurçat.

Qué ver, qué hacer, aquí