"Tuber Melanosporum", he aquí el nombre científico de esta preciada seta que atiza todas las codicias.

¡Qué exigente!

Para desarrollarse, le hace falta un árbol trufero (roble, avellano), un terreno calcáreo y un clima con tendencia mediterránea. Estas tres condiciones se reúnen en el Lot que es uno de los primeros departamentos productores de Francia.

En otro tiempo, se recogían 300 toneladas en el Lot y actualmente…3 toneladas solamente.

¡Qué caprichosa!

Se esconde en los suelos pobres y calcáreos de la Meseta, crece cuando le da la gana… Le gusta la compañía de la encina, del roble pubescente. ¿Y por qué no? del avellano o del castaño. El hombre, testarudo y goloso, la acosa con un perro o un cerdo adiestrado especialmente para ello. Más que testarudo, hasta cultiva truferas, (plantación de robles), esperando verla reproducirse… ¡tarda por lo menos 15 años!

¡La estrella del invierno!

Entonces de diciembre a marzo, la caza de la trufa se organiza. Es el momento de visitar una trufera o de asistir al “cavage” (búsqueda de la trufa) con un perro o un cerdo.

Su perfume tan particular invade los mercados (Lalbenque el martes y Limogne el viernes por la mañana). El más célebre es el de Lalbenque que tiene lugar todos los martes a las 2 de la tarde. En la calle principal, mesas, bolsas cerradas, gente que espera. A las 2 en punto, cuando suena el pitido, las bolsas se entreabren, se descubre, se huele y comienzan las negociaciones ¡Parece una obra de teatro!

Loca por las trufas

¡Cita en Limogne en casa de Marie-France Ourcival!

Puede visitar su trufera; con su perro "Caline" puede usted probar suerte e intentar encontrar una; Marie-France puede acompañarle al mercado o incluso organizarle una pequeña degustación…le hace partícipe de su pasión pero lo que es seguro es que después de este rato pasado con ella, la trufa no tendrá ningún secreto para usted.

La Oficina de Turismo de Lalbenque organiza también programas específicos sobre la trufa.

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