Emergiendo por encima de los árboles, los tejados de Loubressac se codean con el azul del cielo en una partitura de medios tonos. Un poco de pardo, una pizca de ocre, una trazo de miel… y allí, en el centro, como un punto culminante, la pizarra del campanario de la iglesia de los siglos XII y XVI.

Una vista desde lo alto

Plantado sobre un promontorio que ofrece una vista desde lo alto de los valles de los ríos Bave y Dordogne, Loubressac encarna una inspiración muy medieval. Deambulando por allí algunos instantes, comprendemos por qué Doisneau se quedó prendado. Cuando llega el buen tiempo nos deleitamos descubriendo las calles, los balcones, las escaleras y los patios adornados con flores del pueblo.